Imagen solo con fines ilustrativosCurry katsu de pollo
Cocinar con niñosEste plato icónico japonés ofrece una experiencia multisensorial con jugosos filetes de pollo envueltos en un empanado crujiente y dorado, bañados en una salsa de curry aterciopelada y rica en aromas del Lejano Oriente. El contraste entre la textura crujiente del pollo y la profundidad dulce-picante de la salsa crea una armonía perfecta en el plato, garantizando una comida reconfortante que cautivará a cualquier apasionado de la cocina asiática.
- Preparación
- 30 min
- Porciones
- 4
- Dificultad
- Medio
Instrucciones
- 1Preparación: 15 min | Cocción: 30 min | Listo en: 45 min
- 2Para la salsa de curry: caliente el aceite en una cacerola mediana antiadherente, añada la cebolla y el ajo y cocine hasta que estén blandos. Incorpore las zanahorias y cocine a fuego lento durante 10-12 minutos.
- 3Añada la harina de trigo y el curry en polvo; cocine 1 minuto. Incorpore gradualmente el caldo hasta combinar; añada la miel, la salsa de soja y la hoja de laurel. Lleve lentamente a ebullición.
Nutrición
- Calorías
- 1730
- Proteína
- 192.8g
- Carbohidratos
- 28.7g
Cocina en familia
Cocinar con niños
Formas sencillas de que los niños participen con seguridad, siempre con la guía de un adulto.
Edad 3-5
Pequeño ayudante
- Machacar ingredientes blandos
- Lavar frutas y verduras
Edad 6-8
Explorador de cocina
- Remover una masa
- Medir ingredientes sencillos
Consejos del chef
Para que el pollo quede supercrujiente, presiona ligeramente el panko sobre la pechuga antes de freír. Asegúrate de que el aceite esté bien caliente para que no absorba demasiada grasa. Para una versión más ligera, puedes hornear el katsu en lugar de freírlo. Sírvelo con arroz jazmín al vapor y tiras de pepino fresco para equilibrar los sabores intensos del curry.
Razón culinaria
Este plato icónico japonés ofrece una experiencia multisensorial con jugosos filetes de pollo envueltos en un empanado crujiente y dorado, bañados en una salsa de curry aterciopelada y rica en aromas del Lejano Oriente. El contraste entre la textura crujiente del pollo y la profundidad dulce-picante de la salsa crea una armonía perfecta en el plato, garantizando una comida reconfortante que cautivará a cualquier apasionado de la cocina asiática.


